Los Últimos Vestigios del Valle Medieval

Si el rey Arturo hubiese sido paisa, habría vivido en esta cuadra. Ya que poco sabemos acerca de comarcas, campiñas, nobles, fortalezas y castillos. En Medellín no muy lejos del centro y más exactamente donde da inicio la avenida Ecuador que baja de Manrique, se encuentran unas curiosas construcciones que según los actuales habitantes tienen 120 años de antigüedad y todavía conservan la imponencia de cual fortaleza medieval, que resiste a los años y a estos tiempos de rascacielos criollos y vecindades comprimidas en edificios insípidos e inexpresivos.

“Los Castillos” como los conocen los habitantes de Manrique son un atractivo, que este barrio, se da el lujo de tener por estos tiempos en donde los jerarcas y feudales han migrado a otra clase de castillos no tan auténticos pero, si que es cierto que sus interiores esta el oro y las riquezas de nuestro pueblo. Según doña Magali Pasos actual residente del primer castillo ubicado en la calle 68ª con Ecuador, comenta que, en efecto, los castillos tiene 120 años de antigüedad y fueron construidos por españoles, 40 años antes de que la Iglesia del Carmen su vecina, existiera.

Doña Magali. foto por Jorge O. Arboleda

Doña Magali. foto por Jorge O. Arboleda

Doña Magali vive con su familia en este castillo como arrendataria que les dono la Cooperativa San Vicente de Paúl hace más de 3 años y con orgullo y mucho cariño doña Magali describe sus acabados en arco sus dos plantas, las vigas en madera tallada que sostienen el segundo piso y la terraza de donde divisa a todo el Valle del Aburrá. Esta edificación de arquitectura colonial, cuenta con 5 habitaciones en el segundo piso, y tres en el primer piso sin contar con la sala, el espacio del comedor, los dos baños, la cocina y el patio. Además cuenta con vitrales en sus ventanas, baldocines tallados en diferentes partes de la construcción y para las épocas de cruentas heladas no podía faltar su chimenea.

Comenta doña Magali que en este castillo ha vivido toda clase de gente, desde nobles españoles los cuales tenían adornados estos castillos con grandes jardines, hasta expendedores de droga que deterioraron drásticamente el interior del mismo, pasando por el abandono de varios años y un intento de demolición, frustrado por los habitantes del sector, ya que estas construcciones aunque no han sido declaradas patrimonio arquitectónico de la ciudad de Medellín, su demolición quedo temporalmente prohibida gracias a los esfuerzos de la Cooperativa San Vicente de Paúl actual encargada del inmueble.

Exterior esquina lado crr 68.castillo de don Octavio. foto por Jorge O. Arboleda

Exterior esquina lado crr 68.castillo de don Octavio. foto por Jorge O. Arboleda

Al otro lado del puente que une los dos castillos, el cual no atraviesa una hermoso riachuelo, sino que pasa por encima de la calle Barraquilla, se encuentra el otro castillo que complementa esta curiosa calle de Medellín, el cual bordea toda una esquina y que exuberante expone sus torres de vigilancia y toda su hermosa arquitectura meridional.

Don Gerardo quien tiene una pequeña chaza donde vende chicles, cigarrillos y demás a las afueras del castillo “Los dueños de estos castillos, según cuentan eran familiares. Este castillo se comunicaba con el otro por medio de un túnel subterráneo, pero cuando hicieron la calle Barranquilla ese túnel que cayo, pero dentro de los castillos todavía están los pasadizos” aclara con risas y malicia.

Efectivamente doña Carmen administradora de una tienda de antigüedades “Comino Crespo” que ya hace parte del segundo castillo ubicado en la toda la salida a la avenida Ecuador, comenta que: las entradas efectivamente existen, pero que los años ya han curado mucho vestigio de este pasadizo. “La primera vez que me contaron del asunto, me dio susto, por lo de los ladrones y esas cosas, pero con el tiempo saque fuerzas y me asomé a la puertecita que esta por allá abajo y sí; todavía se ve el trayecto, pero ya esta más que tapado.

Por otro lado en el primer castillo Magali asegura que ella y su esposo entraron al cuarto que queda detrás de la chimenea, si como lo oyen doña Magali afirma haber entrado por una puertecita que esta a un costado de la chimenea. Y lo que sigue parece sacado de aquellos cuentos de terror como el Viruñas o el Sombrerón que Focine pasaba en las noches por allá en los ochentas.

Chimenea entrada tunel castillo de doña Magali. foto por Jorge O. Arboleda

Chimenea entrada tunel castillo de doña Magali. foto por Jorge O. Arboleda

“ A mi esposo y a mi, si nos habían contado del tal pasadizo y que este pasaba por debajo de los jardines traseros que unían los dos castillos, pero de tanto buscar la tal entrada, nos dimos cuenta que en la pared derecha de la chimenea había una entrada. Mi esposo y yo un día no soportamos más y nos adentramos por la puertecita de madera y sí señor hay una habitación detrás de la chimenea que esta un poco en bajada y para sorpresa nuestra encontramos alumbrando con la lámpara unos huesecitos, papeles quemados y restos de velas unas consumidas y otras empezadas. A mi me dio mucho susto desde eso y no volví a entrar ahí, pero el túnel se alcanza a ver como toma forma”. Magali asegura que en los años que lleva viviendo como princesa en su castillo jamás la han espantado y por el contrario, se siente protegida al interior de su fortaleza ancestral.

Al otro lado del puente las historia es un poco más escéptica, Diana González de dieciocho años, hija del dueño de la mayor parte del castillo don Octavio González, cuenta que en la familia no se han interesado por la historia de su castillo. Ella, sus padres y cofrades llevan viviendo más de 15 años en el castillo y han dedicado su estadía en él a reparaciones y remodelaciones.

Detalles torres Exterior lado Ecuador.castillo de don Octavio. foto por Jorge O. Arboleda

Detalles torres Exterior lado Ecuador.castillo de don Octavio. foto por Jorge O. Arboleda

Según cuenta Diana este castillo esta constituido por varias partes, una tienda de abarrotes, una tienda de antigüedades, dos apartamentos pequeños y una casa que se instala en la segunda planta de la edificación. Su casa cuenta con siete habitaciones, tres baños, comedor, sala, una gran terraza, en fin todos los lujos que se le puede ofrecer a una familia real. Este castillo en especial parece más bien un castillo con reino incorporado y articulado, ya que la estructura esta fragmentada por los pequeños negocios, apartamentos y la casa que juntos conforman un todo, pero sin perder aquella fachada característica que identifica tierra de nobles.

Lo del dragón es puro cuento, la princesa prisionera en una de las torres, de pronto lo podrán afirmar los amigos de Diana, cuando don Octavio no la deja salir con ellos. Pero eso sí, una que otra vez, cuando pasa un carretillero y su caballo junto a la arquitectura gótica de la Iglesia del Carmen, en una tarde lluviosa y fría, que complementa el paisaje. Por instantes estas únicas piezas de la arquitectura criolla parecen recrear los tiempos de espadas, batallas, reinos y reyes, que por estas tierras parecen mas un cuento que echaron del otro lado del charco.

Published in: on junio 16, 2009 at 9:53 pm  Dejar un comentario  

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